Tácticas vs. estratexias: a “microfísica das prácticas”

              Si el hecho es que lo que produce un practicante no acaba de ser un producto sino un “valerse de”, una serie de “prácticas furtivas” expresadas en “artes de hacer”, en formas de usar lo ya producido, el esquema inicial que de Certeau formula para abordar tal cuestión se basa en la diferenciación –confrontación y correlación al mismo tiempo- entre estrategias (del “productor”) y tácticas (de los “consumidores”), vistas como “lugares” desde los que se actúa, lugar propio y bajo control en el primer caso; lugar reactivo en el lugar del otro, en el segundo.

“Llamo estrategia –dice de Certeau- al cálculo (o a la manipulación) de las relaciones de fuerzas que se hace posible desde que un sujeto de voluntad y de poder (una empresa, un ejército, una ciudad, una institución científica) resulta aislable”       ( :42), y aclara que “Las estrategias son pues acciones que, gracias al principio de un lugar de poder (la propiedad de un lugar propio), elaboran lugares teóricos (sistemas y discursos totalizadores) capaces de articular un conjunto de lugares físicos donde se reparten las fuerzas. Las estrategias combinan estos tres tipos de lugares, y tienden a dominar a unos con otros” ( :45).

Y respecto de la táctica anota que es “la acción calculada que determina la ausencia de un lugar propio. Por tanto ninguna delimitación de la exterioridad le proporciona una condición de autonomía. La táctica no tiene más lugar que el del otro. Además, debe actuar con el terreno que le impone y organiza la ley de una fuerza extraña” ( :43), y añade que “Las tácticas son procedimientos que valen por la pertinencia que dan al tiempo: en las circunstancias que el instante preciso de una intervención transforma en situación favorable, en la rapidez de movimientos que cambian la organización del espacio, en las relaciones entre momentos sucesivos de una ‘jugarreta’, en los cruzamientos posibles de duraciones y de ritmos heterogéneos, etcétera.” ( :45).

Las estrategias se fundan en la administración del espacio; las tácticas en la de los no lugares y de kairos, la ocasión.

En consecuencia, y apelando a una cierta analogía con las ideas de Foucault, es dable caracterizar a este enfoque sobre la cotidianidad como una “microfísica de las prácticas”, que al admitir la politicidad de las tácticas piensa las prácticas cotidianas como ejercicio de microrresistencias y micro-libertades, pero a la vez de formas que producen “sacudidas (…) en los cimientos del poder”.

La intención de de Certeau –lo afirma él mismo- no es  llegar a constituir una “semiótica general de las prácticas”, sino “sugerir algunas maneras de pensar las prácticas cotidianas de los consumidores, al suponer de entrada que son de tipo táctico. Habitar, circular, hablar, leer, caminar o cocinar, todas esas actividades parecen corresponder a las características de astucias y sorpresas tácticas: buenas pasadas del ‘débil’ en el orden construido por el ‘fuerte’, arte de hacer jugadas en el campo del otro, astucia de cazadores, capacidades maniobreras y polimorfismo, hallazgos jubilosos, poéticos y guerreros” ( :46).

Torrico Villanueva