Omnivorismo Cultural

Este concepto de omnivorismo cultural ha servido para impulsar un gran número de investigaciones empíricas cuyos resultados han servido no sólo para estimular la creación de nuevos términos en el ámbito sociológico (los conceptos paucívoro o consumidor cultural voraz son solo dos ejemplos), sino también para lanzar una discusión crítica. Así, se ha señalado un conjunto de asuntos que cuestionan los argumentos presentados por Peterson y colaboradores: por ejemplo, que la amplitud del abanico de gustos puede ser una nueva forma de distinción en el sentido bourdieuano del término, reforzando las barreras  simbólicas entre los omnívoros y la gente de clases más bajas (la crítica de Bryson 1996), de forma que la tolerancia hacia los objetos culturales se construye como otra forma de violencia simbólica hacia los miembros de las clases populares. Otras críticas que se han realizado a este concepto, como ya hemos visto, son las de que en realidad mide el gusto y no la participación real en actividades culturales; que el grado de omnivorismo es muy variable entre los diferentes campos culturales; que Peterson y sus colaboradores sólo toman en cuenta el campo de la música; y que las disposiciones relacionadas con el gusto varían lo largo de la trayectoria vital de los individuos, pudiendo metamorfosearse de unívoro a omnívoro y de gusto refinado a gusto popular, de acuerdo a la socialización, la familia, el lugar de trabajo, etcétera. Aunque en la obra de Peterson se hagan referencias continuas al ascenso del individualismo, la agencia y la reflexividad, no cabe duda de que en la relación de los individuos con la cultura todavía perviven importantes jerarquías, resultado de la organización desigual de las posiciones sociales.

 

Fernández Rodríguez, Carlos Jesús y Heikkil, Riie

EL DEBATE SOBRE EL OMNIVORISMO CULTURAL. Una aproximación a nuevas tendencias en sociología del consumo

Revista Internacional de Sociología (RIS). Vol.69, nº 3, Septiembre-Diciembre, 585-606, 2011 DOI:10.3989/ris.2010.04.15