¿Cogito interruptus?

La tarea no es fácil, porque –no lo olvidemos– la transmisión de la información ha sido, hasta hace apenas unos años, una transmisión oral y escrita a cargo de las instituciones escolares, por lo que el acceso al aprendizaje formal y al conocimiento cultural eran posibles con una adecuada alfabetización verbal y con un acceso fluido a los libros y a otras fuentes impresas. Hoy, sin embargo, en el entorno audiovisual y digital en que habitamos, esa información se transmite
también a través de los canales de la cultura de masas y de soportes multimedia que integran la palabra, la imagen y el sonido, lo que hace urgente una alfabetización global en la que la lectura de la palabra de la cultura impresa conviva con la lectura de la imagen de la cultura audiovisual y con la lectura de hipertextos de la cultura digital.
En este contexto, la labor del profesorado no es ya sólo transmitir información, sino también, y sobre todo, facilitar el aprendizaje cultural.Dicho de otra manera, ayudar al alumnado a seleccionar y a evaluar la información y a transformarla en conocimiento (Lomas, 2005). Y en ese contexto la biblioteca escolar, en su calidad de escenario escolar habitado por la ubicuidad de las palabras, de las imágenes y de los hipertextos, y los planes de lectura, escritura e investigación de los centros educativos tienen una difícil pero apasionante tarea por delante.

Textos

Estatuto do individuo

Por un lado, el proceso de promoción del individuo se prolonga y se intensifica.Estamos en verdad y cada vez más en una “sociedad de los individuos”, para hablar como Norbert Elias, en la cual la capacidad de conducirse como un actor social responsable es cada vez más requerida y cada vez más valorizada. Esta afirmación de la autosuficiencia del individuo puede llegar hasta la postura solipsista de individuos tan provistos de recursos y de bienes que, como nuevos Narcisos, se encierran en sí mismos en la cultura de su subjetividad, hasta olvidar que viven en sociedad. Podría entonces hablarse de individuos por exceso. Pero hay otros individuos que carecen de los soportes necesarios para poder afirmar un mínimo de independencia social. Podrían ser calificados como individuos por defecto, cuya presencia prueba hoy que la dinámica de la modernidad también conlleva una posibilidad de descalificación del individuo.En efecto, hay que atreverse a formular esta pregunta, que evidentemente no implica ningún desprecio para con estas personas: un desocupado de larga duración, un beneficiario del Ingreso Mínimo de Inserción (rmi), un joven que las pasa moradas –como antaño un vagabundo en la sociedad preindustrial o un proletario de los comienzos de la industrialización, pero esto era antes de la invención de la propiedad social– ¿son reconocidos y tratados como individuos de pleno derecho? La respuesta es no. Ciertamente son individuos en la medida en que tienen afectos, deseos, miedos y ambiciones, que experimentan placeres y penas como cualquier hijo de vecino. Pero les faltan los recursos para poder llevar a cabo sus proyectos y ser dueños de sus elecciones. A menudo viven al día y dependen de la necesidad o de la benevolencia de otro, o de la asistencia pública que sin duda les concederá una ayuda, pero haciéndoles sentir con claridad que no pertenecen al régimen común. Y ellos pagan con dureza el hecho de ser incapaces de arreglárselas por sí mismos. La campaña actual que estigmatiza a los asistidos, acusados de vivir a costa de la Francia que se levanta temprano, e incluso a los desocupados, acusados de serlo de una manera “voluntaria”, nos recuerda que la secular condena de los “malos pobres” siempre está viva y que se censura a las víctimas con facilidad. Vivir estas situaciones representa una manera tan problemática de ser un individuo que está a mil leguas de la concepción dominante del individuo libre y responsable que se celebra en el linaje de la Declaración de los derechos del hombre y del ciudadano. La dinámica de la individuación implica así efectos contrastados. Maximiza las posibilidades de unos e invalida las de otros. En última instancia, tiende a escindir dos perfiles de individuos: unos provistos de todos los recursos y otros a quienes les faltan los medios para realizar sus aspiraciones sociales.

Robert Castel

Biblioteca de occidente

Así las cosas, la literatura toma algunas de sus características del modo de comunicación de que se sirve. No se trata de un emisor que habla a un receptor acerca de algún referente y que interactúa con su interlocutor en una secuencia sin cierre previsto. Por el contrario, la comunicación literaria cristalizada en un libro no espera contestación, sino acogida. Según decía Blanchot, un libro que no se lee es un libro que no existe. A la primera iniciativa del autor le corresponde la iniciativa diferida del lector. Cuando se produce la comunicación, esta es utópica, ucrónica y descontextualizada, no se ve condicionada por el lugar, ni por el tiempo ni por las circunstancias de su emisión originaria. Como comentaba Fernando Lázaro Carreter en un artículo memorable, la muerte de Ignacio Sánchez Mejías en la plaza de Manzanares (Ciudad Real) cantada en la elegía de Federico García Lorca no tiene nada que ver con la crónica taurina del día, que contaba la desgracia. Queda ahí, como un sentimiento plasmado para ser revivido por no se sabe quién en no se sabe qué lugar ni en qué momento.

La literatura va ligada a la noción de libro o equivalente. El periódico y, menos, la carta no tienen por lo general ese carácter de definitivo que está detrás del fenómeno literario de los siglos XIX y XX y que ahora soporta la competencia de la comunicación cibernética.

La verdad es que la competencia actual a la literatura viene de lejos. A lo largo del siglo XX ha ido creciendo el número de horas que, en vez de a la lectura literaria, se han dedicado a la radio, a la televisión al cine o al vídeo. La necesidad humana que cubren (enriquecimiento humano, distracción) es básicamente la misma, pero el fenómeno es diferente. Y, ahora, con el hipertexto, el recorrido que realizo sobre la pantalla del ordenador, yendo de un icono a otro, propiciando un itinerario u otro según mi propia iniciativa, me sitúa más que nunca ante otra cosa.

He hablado del hipertexto. En rigor, se puede leer una novela en un ordenador en vez de en un libro y, desde luego, se puede llevar en el medio de transporte público un libro electrónico en vez de un volumen de papel. En estos casos, el cambio de soporte no implica un cambio de práctica, que, básicamente, permanece idéntica.

Pero, de ordinario, la lectura en ordenador y la lectura en libro de papel suponen los extremos de un continuum que enlaza la comunicación literaria y la no literaria. En el ordenador, me leo los sonetos de Quevedo para medirlos y calibrar sus recursos estilísticos que explicaré en la clase del día siguiente; en cambio, para escapar a la superficialidad asfixiante de cada día, leo por la noche la edición que tengo en la estantería.


Nueva Revista

mitos que traen asimilados as xeracións dixitais

Falaba Daniel en xuño do ano pasado dos “mitos que traen asimilados as xeracións dixitais”. Nestos días tamén o concepto nativos dixitais aparece entre signos de interrogación aquí e alá. Eu sigo sen entender ben algúns conceptos, por exemplo, cidadán dixital e leo signos que non son quen de interpretar coma “el hecho digital” faiseme demasiado vago.

¿Modifica dixital a cidadán do mesmo xeito que modifica por exemplo a fotografía? Diría que non.

Como nestes días tamén estou a ver máis a fondo o funcionalismo teño máis activas as funcións que se lle atribúen ós medios de comunicación, e leo “la gente hace lo que la interfaz le sugiere” sen deixar de preguntarme se os usuarios se apropian do medio ou é o medio o que se apropia dos usuarios. E como unha das funcións dos medios di Lasswell que é interpretar acontecementos aportando suxerencias de como reaccionar ante os mesmos, non é de extrañar que sempre hai quen diga como hai que usar as novas tecnoloxías.

Tamén, me disperso con outras cousas coma por exemplo este post sobre a semana da pseudo-ciencia, venme á actualidade agora que o becerro de ouro sofre de encefalopatía esponxiforme ou mal de Creutzfeldt-Jakob.

Como o pensamento cambia e convive con outros pensamentos levando ó ser humano a librar grandes batallas non me queda máis ca pensar que teño que concentrarme máis e deixar de preocuparme por cousas que non teñen case nada que ver coa miña tese.

Despois de revisar o funcionalismo, diría que toda a teoría da comunicación que manexamos está condicionada pola conceptualización iniciada, moitas veces observo que a preeminencia que o emisor ten no modelo que iniciou a investigación lévanos na actualidade a entender que a recepción é moito menos comunicación que a emisión. Esa forma de conceptualizar e entender a comunicación ten un grande peso na apropiación tecnolóxica adulta, pero non estou segura de que afecte tanto ás xeracións máis novas xa que se dice que prefieren usar aplicacións nas que os textos, mensaxes, informacións non están escritos. Algúns modelos de negocio vencellados a internet parecen entender perfectamente que o comunicador é o que pon en comunicación e non o que produce a información.

Evidentemente paréceme que non é razonable asimilar os uso infantil e adolescente (lúdico ou educativo) co uso por idades máis avanzadas (lúdico, formación non obligatoria, e profesional) xa que estes responderán á resolución de intereses e motivacións completamente distintas. Tampouco me parece razonable pensar que os usos se estabilizarán nos individuos permanecendo ó longo da súa vida, realmente nesto ultimo espero ter toda a razón…

¿Adultos en miniatura?

Adultos en miniatura. Así se refirió a los niños un informe realizado hace dos años por la Defensoría del Pueblo de la Nación, junto con numerosas organizaciones como la Sociedad Argentina de Pediatría, la Sociedad Audiovisual para la Infancia y la Adolescencia Argentina (SAVIAA), la Fundación Televisión Educativa (Fund TV), el Comité Argentino de Seguimiento y Aplicación de la Convención Internacional sobre los Derechos del Niño (Casación). Entre otros aspectos, el estudio cuestionaba que son numerosas las publicidades y los programas televisivos en los que los niños aparecen como adultos en miniatura: allí no difieren significativamente en intereses, lenguaje, ropa, o sexualidad de los adultos que los acompañan.

Sobre este punto, la especialista en infancia y medios de comunicación Valeria Dotro, reconoce que la mayoría de los programas infantiles y juveniles actuales son aliados del consumo. “Se piensa muy poco en las verdaderas necesidades del público infantil. Y para atenderlas, no es necesaria una programación aburrida o falta de humor. Nadie habla de una mera transmisión de contenidos escolares, pero sí de una oferta que los considere como niños y signifique una verdadera alternativa.” La nación

Positivo Ou Final?

Empezo a escribir a epistemoloxía da miña tese por prescripción facultativa, reviso a Comte (en infoamérica aínda está en construcción) e despois fareino con Durkheim para recorrer o camiño empirismo, positivismo, racionalismo. Revisei biografía do primeiro por ver que traxectoria vital a súa personalidade e intereses:

“Estoy persuadido de que antes del año 1860 predicaré el positivismo en Notre – Dame como la única religión real y completa”

E vou lendo o seu texto Discurso sobre el Espíritu Positivo aínda non rematei, estou niso pero vou apuntar o que me resalta:

Su tercer significado usual señala la oposición entre la certeza y la indecisión: indica así la aptitud característica de tal filosofía para construir espontáneamente la armonía lógica en el individuo y la comunión espiritual entre toda la especie, en vez de aquellas dudas indefinidas y aquellas discusiones interminables que necesariamente suscitaba el antiguo régimen mental.

su consideración general no tardará en unirse íntimamente a los di­versos aspectos que esta fórmula combina ahora, cuando el moderno régimen intelectual, parcial y empírico hasta aquí, pase en general al estado sistemáti­co.

Cuando el público occidental haya comprendido esta última conexión, no menos real que las precedentes, aunque más escondida, lo positivo vendrá a ser definitivamente inseparable de lo rela­tivo, como ya lo es de lo orgánico, lo preciso, lo cierto, lo útil y lo real.

cuando es capaz de poder ocupar por sí sola la actividad permanente de algunas inteli­gencias.


Nuestro arte de observar se compone, en general, de tres procedimientos diferentes: primero, observación propiamente dicha, o sea, examen directo del fenómeno tal como se presenta naturalmente; segundo, experimentación, o sea, contemplación del fenómeno más o menos modificado por circunstan­cias artificiales que intercalamos expresamente buscando una exploración más perfecta, y tercero, comparación, o sea, la consideración gradual de una serie de casos análogos en que el fenómeno se vaya simplificando cada vez más.

Paréceme excesivo que se atreva a definir o terceiro estadio como “Positivo ou final” ó tempo que explica unha “verificación decisiva da teoría fundamental de evolución que he fundado y que—me atrevo a decir—está tan plenamente demostrada como ninguna otra ley esencial de la filosofía natural”. Gústame especialmente a seguinte referencia:

Conforme a la bella ob­servación de Condorcet, ningún hombre culto pensará ahora, por ejemplo, en las batallas de Maratón o Salamina, sin apreciar enseguida las importantes consecuencias de ellas para los destinos actuales de la humanidad.

Vaia, que estou sorprendida e non sei se entendo ben, (alguén me corrixirá) pero paréceme que o logro máis grande deste home non é un descubrimento senón a creación e distribución dun sistema operativo baixo o que funcione todo o pensamento occidental. É incrible o artificio tecnolóxico. Sigo lendo.

……………….

Ob­servando científicamente se ve que la condición de continuidad constituye un elemento indispensable de la noción definitiva del progreso de la humani­dad, noción que resultaría impotente para dirigir el conjunto racional de las especulaciones sociales, si representase al progreso como limitado por natura­leza a un estado determinado, ya hace tiempo logrado.

A tecnoloxía como signo

Diría Aristóteles que a tecnoloxía pertence á orde das cousas artificiais, é tá techné ónta e por tanto carente de inmanencia. A súa pertenza á orde das cousas artificiais permitiríanos seguindo o pensamento aristotélico diferenciar as súas causas: material, formal, eficiente e final. Aínda que o pensamento grego coa dicotomía natural-artificial nos resultou demasiado contemplativo e estimamos a necesidade na modernidade adoptando un novo enfoque centrado no real-non real, non podemos dicir con esto que o paso dado constitúa unha superación do pensamento grego, senón a desviación dos intereses humanos sobre o mundo. A Modernidade preséntase como un cambio no pensamento, unha viraxe dende a contemplación cara a tecnificación; na que a Natureza perde o seu primeiro posto no ranking de intereses humanos a prol dos artefactos.

Este interese deu lugar a avances tecnolóxicos significativos, na actualidade a tecnificación avanza polo desenvolvemento tecnolóxico ó servicio comunicación das sociedades, dando lugar á proliferación de recursos e aplicacións que imos incluíndo baixo a denominación Tecnoloxías da Información e a Comunicación (TIC). O seu desenvolvemento e uso orientase á elaboración, almacenamento, recuperación, tratamento e transmisión de información.

Podemos entender como causa formal das TIC a comunicación interactiva a distancia ou telemática (Moragas) entre equipos conectados por cables, enlaces, ou satélites como causa material. Aínda que en unha parte considerable da producción científica se presentan as tecnoloxías como motor da sociedade, non parece apropiado outorgarlle unha causalidade eficiente, xa que por si mesmas carecen de todo principio inmanente.

A rapidez e prolixidade dos avances tecnolóxicos para a comunicación xunto coa limitada exploración teórica que concentrou a meirande parte dos esforzos na comunicación comercial e institucional, dificulta a adaptación conceptual ó novo modelo multidireccional e ós novos protocolos e espacios onde quenes, que, como, donde, e cando se diversifican en función dos porqués e para ques dos interlocutores. A causa eficiente das tecnoloxías da comunicación coma de toda tecnoloxía é o ser humano, e se tal como di McLuhan o medio é a mensaxe: As TIC son o medio, a mensaxe que construimos, o signo.

Sobre o signo explica Cassirer que a interacción do home co mundo está mediada por un sistema de símbolos que serven para comunicar e non responden nin á percepción nin ó entendemento, pero  consensúan o  xeito de  achegarse á realidade, interferindo entre a conciencia e o mundo.

A capacidade dos signos axúdanos a artellar a nosa experiencia e o noso coñecemento. As formas simbólicas teñen grandes enerxías creativas pero poden tamén ser destructivas[3].

Representación

A selección de unha forma de representación non só funciona como un vehículo para transmitir o que foi conceptualizado, senón que as formas de representación tamén axudan a artellar as formas conceptuais. Consideremos un exemplo de debuxo. Se un sabe o que vai a debuxar, poñamos por caso, o restaurante do pobo de Kansas, o carácter e os detalles do local destacarán dun modo especial, buscaraos, veraos e lembrará dunha maneira moito máis intensa, detallada e vívida ca se fora a compoñer unha peza musical sobre ese tema ou a describilo mediante a prosa sociolóxica. As exixencias da tarea guían a percepción, e un non pode ver ou imaxinar o que non pode debuxar.Así, é posible identificar as diversas maneiras en que a selección dunha forma de representación inflúe non so no contido da representación, senón tamén no contido da concepción. En primeiro lugar, a medida en que un adquire habilidade no uso de formas particulares de representación, aumenta a tendencia a querer usar tales formas e é problable que o punto central que enxendran se convirtan nun marco de referencia importante para a percepción. As clases de redes que sabemos tecer, determinan as clases de redes que lanzamos. En segundo lugar, as habilidades que posuímos no uso de formas particulares inflúen na extensión en que aquilo que coñecemos conceptualmente pode representarse en público.

Elliot W. Eisner. Procesos cognitivos y curriculum. Unha base para decidir lo que hay que enseñar. Ed. Martinez Roca. B-1987