different children and adolescents operate in different ways

The Finnish Barometers indicate that different children and adolescents operate in different ways in the media environment. Personal preferences in media develop at an early age, around the age of 3 or 4. Even before school age, there are already differences in media preference between boys and girls. For example, boys typically play games, use the internet and read comics more than girls do. Girls, instead, read more books than do
boys. The media environments of different age groups also differ. Between the ages of seven and nine, children still mainly prefer media content designed for children. By the age of 11, however, the media favourites and amounts of media use already resemble those of adolescents, for example in terms of internet behaviour. For young people, the internet is important, especially as a means of keeping in touch.
Children nowadays use the internet at an ever younger age. In a European comparison  from 2010, Finnish children and adolescents aged 9–16 had started using the web at an average age of 7. The data of the Children’s Media Barometer, which were collected in 2010 too, indicated that one out of three 3-year-olds, one half of 5-year-olds and two out of
three 6-year-olds were using the internet. The rapid advancement of technology produces user-friendly communication devices for the needs of children and adolescents. Tablets, for example, are becoming more common in families with children. Children also start
using mobile phones with an internet connection and other mobile devices at a younger age.

La astrología no cumple el criterio de demarcación

Quizás pueda ejemplificar lo anterior con ayuda de las diversas teorías mencionadas hasta ahora. La teoría de la gravitación de Einstein obviamente satisface el criterio de la refutabilidad. Aunque los instrumentos de medición de aquel entonces no nos permitían pronunciarnos sobre los resultados de los tests con completa seguridad, había – indudablemente – una posibilidad de refutar la teoría.
La astrología no pasa la prueba. Impresionó y engañó mucho a los astrólogos lo que ellos consideraban elementos de juicio confirmatorios, hasta el punto de que pasaron totalmente por alto toda prueba en contra. Además, al dar a sus interpretaciones y profecías un tono suficientemente vago, lograron disipar todo lo que habría sido una refutación de la teoría, si ésta y las profecías hubieran sido más precisas. Para escapar a la refutación, destruyeron la testabilidad de su teoría. Es una típica treta de adivino predecir cosas de manera tan vaga que difícilmente fracasen las predicciones: se hacen irrefutables. Karl Popper

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Cuando eres reconocido como autoridad, entonces tu autoridad es defendida por tus colegas, y naturalmente tú debes defender la autoridad de tus colegas. La vieja ética que describo prohíbe cometer errores. En modo alguno es permitido un error. De ahí que no se puedan cometer errores. No necesito resaltar que esta vieja ética profesional es intolerante. Y era también siempre intelectualmente desleal: conduce al encubrimiento del error en favor de la autoridad… Karl Popper

19j construción social da realidade

Dende a marcha dos mineros continuada por funcionarios ata o día de hoxe #19j as conciencias veñen recorrendo e redefinindo amplios territorios cognitivos ó largo e ancho deste país. A sociedade dividida (funcionarios, policía, comunistas, republicanos, militares, xubilados, parados, autónomos… e mil conceptos parciales máis do humano) atopa motivos para solidarizarse nunha acción conxunta e maniféstase esta tarde ás 20:00 por todo o país.
Peléase a construcción social da realidade, as alianzas dos individuos dilúen e transcenden as fronteiras das institucións e as estruturas tradicionais (partidos, sindicatos, institucións e organismos públicos, grupos sociais…). Os funcionarios de hacienda presenta medidas alternativas ante os recortes, a policía trata de reducir a acción dos antidisturbios, os cidadáns impiden deshaucios, os representantes autonómicos invitan a ofrecer resistencia ante os recortes, e apélase ó dereito a desobedecer. O sistema económico é un flan e aquí empezan a incrementarse os decibelios.

Os medios de comunicación que calaron ó principio da marcha negra, van cambiando de tono e por fín os sindicatos convocan conxuntamente unha manifestación. Os que calaron ó principio parecen ter escollido bando e van sendo icluídos sen demasiada resistencia.Leremos os acontecementos deste serán.
O poder somos todos e a burbulla mental parece próxima a reventar, por iso o discurso cambia de dirección e de sentido. Un gran bloque de xeo despréndese en Groenlandia.

Biblioteca de occidente

Así las cosas, la literatura toma algunas de sus características del modo de comunicación de que se sirve. No se trata de un emisor que habla a un receptor acerca de algún referente y que interactúa con su interlocutor en una secuencia sin cierre previsto. Por el contrario, la comunicación literaria cristalizada en un libro no espera contestación, sino acogida. Según decía Blanchot, un libro que no se lee es un libro que no existe. A la primera iniciativa del autor le corresponde la iniciativa diferida del lector. Cuando se produce la comunicación, esta es utópica, ucrónica y descontextualizada, no se ve condicionada por el lugar, ni por el tiempo ni por las circunstancias de su emisión originaria. Como comentaba Fernando Lázaro Carreter en un artículo memorable, la muerte de Ignacio Sánchez Mejías en la plaza de Manzanares (Ciudad Real) cantada en la elegía de Federico García Lorca no tiene nada que ver con la crónica taurina del día, que contaba la desgracia. Queda ahí, como un sentimiento plasmado para ser revivido por no se sabe quién en no se sabe qué lugar ni en qué momento.

La literatura va ligada a la noción de libro o equivalente. El periódico y, menos, la carta no tienen por lo general ese carácter de definitivo que está detrás del fenómeno literario de los siglos XIX y XX y que ahora soporta la competencia de la comunicación cibernética.

La verdad es que la competencia actual a la literatura viene de lejos. A lo largo del siglo XX ha ido creciendo el número de horas que, en vez de a la lectura literaria, se han dedicado a la radio, a la televisión al cine o al vídeo. La necesidad humana que cubren (enriquecimiento humano, distracción) es básicamente la misma, pero el fenómeno es diferente. Y, ahora, con el hipertexto, el recorrido que realizo sobre la pantalla del ordenador, yendo de un icono a otro, propiciando un itinerario u otro según mi propia iniciativa, me sitúa más que nunca ante otra cosa.

He hablado del hipertexto. En rigor, se puede leer una novela en un ordenador en vez de en un libro y, desde luego, se puede llevar en el medio de transporte público un libro electrónico en vez de un volumen de papel. En estos casos, el cambio de soporte no implica un cambio de práctica, que, básicamente, permanece idéntica.

Pero, de ordinario, la lectura en ordenador y la lectura en libro de papel suponen los extremos de un continuum que enlaza la comunicación literaria y la no literaria. En el ordenador, me leo los sonetos de Quevedo para medirlos y calibrar sus recursos estilísticos que explicaré en la clase del día siguiente; en cambio, para escapar a la superficialidad asfixiante de cada día, leo por la noche la edición que tengo en la estantería.


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