Inclusión educativa y segregación espacial

…cuando sectores de menores recursos se encuentran rodeados contiguamente de sectores en la misma posición se restringen sus posibilidad es de integración en la sociedad.
La relevancia de los procesos de segregación espacial se encuentra en el hecho de que los sectores que menos tienen, se vuelven aún más vulnerables, observándose diferencias importantes en términos de inclusión educativa entre contextos en los cuales la exclusión social se combina con una mayor segregación espacial, respecto de aquellos contextos en los cuáles, aún en situación de carencia, se encuentran menos segregados espacialmente.

Cooperación

Nadie duda de que las tecnologías y sus sistemas de diseño potencian la cooperación. El problema es en qué dirección se “pone a producir” esa potencia latente en la vida social, cómo y con qué fin se explota la cooperación social, la riqueza del territorio y sus infraestructuras. No hay datos que ni por asomo demuestren la capacidad redistributiva que tienen un conjunto de algoritmos cuando se inyectan sobre un territorio. Es puro idealismo chamánico pensar que esas soluciones técnicas van a producir justicia social y van a evitar prácticas de monopolio rentista. Los planes del capitalismo no son redistribuir la riqueza o cuidar el medioambiente, sino explotar el trabajo ajeno y reproducir las desigualdades sociales y territoriales.

CTXT

Personalidade e interactividade

Se ha delimitado conceptualmente la pertinencia del término personalidad al fenómeno de individuación del comportamiento y, por consiguiente, a los estilos interactivos que distinguen, idiosincrásicamente, a todas y cada una de las personas. Se ha subrayado, igualmente, que el concepto de estilo no hace referencia a episodios u ocurrencias y que su lógica corresponde a la de las categorías disposicionales y semidisposicionales. En esa medida, el concepto de estilo interactivo no puede utilizarse como dispositivo teórico causal o explicativo, y su utilidad es puramente descriptiva y predictiva. Es descriptiva del estado resultante de la biografía del individuo, y es predictiva en tanto un estilo constituye una tendencia, inclinación o propensión a comportarse de cierta manera en una situación determinada. Se ha subrayado la futilidad de plantear taxonomías de la personalidad, dado el carácter idiosincrásico de los estilos, y se ha propuesto, como opción, una taxonomía, tentativa y modificable, de situaciones definidas contingencialmente. Se ha presentado una metodología de interacción en tiempo real para evaluar los estilos interactivos en diversas situaciones-tipo, y se ha demostrado la factibilidad de identificar consistencias individuales entre tareas y en tiempos distintos cuando se diseñan preparaciones experimentales como contingencias abiertas. Los resultados son alentadores y a partir de este momento es necesario sistematizar la taxonomía de situaciones contingenciales, diseñar tareas para evaluar la identificación de estilos interactivos en otras situaciones, y refinar procedimientos de análisis de datos que permitan identificar las consistencias con un menor número de medidas

Redalyc

Ler e escribir nun mundo cambiante

Múltiples transmutaciones sufrieron los primeros textos de arcilla o de papiro hasta convertirse en libros reproducibles, transportables, fácilmente consultables, escritos en las nuevas lenguas desprendidas del latín imperial y hegemónico.
Los lectores se multiplicaron, los textos escritos se diversificaron, aparecieron nuevos modos de leer y nuevos modos de escribir. Los verbos “leer” y “escribir” habían dejado de tener una definición inmutable: no designaban (y tampoco designan hoy día) actividades homogéneas. Leer y escribir son construcciones sociales. Cada época y cada circunstancia histórica da nuevos sentidos a esos verbos.
Sin embargo, la democratización de la lectura y la lectura se vio acompañada de una incapacidad radical para hacerla efectiva: creamos una escuela pública obligatoria, precisamente para dar acceso a los innegables bienes del saber contenido en las bibliotecas, para formar al ciudadano consciente de sus derechos y sus obligaciones, pero la escuela no ha acabado de apartarse de la antigua tradición: sigue tratando de enseñar una técnica.

Desde sus orígenes, la enseñanza de estos saberes se planteó como la adquisición de una técnica: técnica del trazado de las letras, por un lado, y técnica de la correcta oralización del texto, por otra parte. Sólo después de haber dominado la técnica surgirían, como por arte de magia, la lectura expresiva (resultado de la comprensión) y la escritura eficaz (resultado de una técnica puesta al servicio de las intenciones del productor). Sólo que ese paso mágico entre la técnica y el arte fue franqueado por pocos, muy pocos de los escolarizados en aquellos lugares donde más falta hace la escuela, precisamente por ausencia de una tradición histórica de “cultura letrada”. Surge entonces la noción de “fracaso escolar”, que es concebida, en sus inicios, no como fracaso de la enseñanza sino del aprendizaje, o sea, responsabilidad del alumno. Esos alumnos que fracasan son designados, según las épocas y las costumbres, como “débiles de espíritu”, “inmaduros” o “disléxicos”. (En los años 1960 la dislexia fue considerada “la enfermedad del siglo”). Algo patológico traen consigo esos niños, algo que les impide aprovechar una enseñanza que, como tal, y por la bondad de sus intenciones, queda más allá de toda sospecha. Pero el fracaso escolar es, en todas partes y masivamente, un fracaso de la alfabetización inicial que mal puede explicarse por una patología individual.
Una década después, hacia 1970, los estudios en sociología de la educación desplazaron la responsabilidad de la incapacidad para aprender hacia el entorno familiar: en lugar de algo intrínseco al alumno habría un “déficit cultural”. De hecho, una cierta “patología social” (suma de pobreza + analfabetismo) sería responsable del déficit o
handicap inicial. Efectivamente, pobreza y analfabetismo van juntos.

Emilia Ferreiro

Tener una computadora en el hogar no produce necesariamente un impacto positivo

Una preocupación clave para la educación ha sido la expansión de la TIC. El programa “Una computadora por niño” es una iniciativa importante en muchos países en desarrollo. Pero algunos estudios han demostrado que tener una computadora en el hogar no produce necesariamente un impacto positivo en los resultados educativos. Las escuelas y los padres tienen que promover su uso como parte de una estrategia de aprendizaje que incluya la capacidad de establecer vínculos sociales.

IIPE